martes, 20 de junio de 2017

Capìtulos y versìculos de la Biblia



¿Quién puso a la Biblia capítulos y versículos?

Cada uno de los libros bíblicos está dividido en Capítulos y estos a su vez en versículos. Los capítulos son porciones más o menos extensas y no iguales de los libros; mientras que los versículos son pequeños trozos - de dos o tres líneas ordinariamente - de los mismos capítulos.
Gracias a este sistema de capítulos y versículos es muy fácil encontrar exactamente una frase cualquiera en muy poco tiempo dentro de la multitud de páginas que contiene la Biblia. Pero cuando los autores sagrados los escribieron, no los dividieron así.
LOS JUDÍOS
Fueron los judíos quienes, al reunirse los sábados en las sinagogas comenzaron a dividir en secciones la Ley y los Profetas, a fin de poder organizar la lectura continuada. Nació así la primera división de la Biblia, en este caso del Antiguo Testamento, que sería de tipo "litúrgica" puesto que era empleada en las celebraciones cultuales.
Como los judíos procuraban leer toda la Ley en el transcurso de un año, la dividieron en 54 secciones llamadas "perashiyyot" (= divisiones). Estas separaciones estaban señaladas en el margen de los manuscritos, con la letra "p".
Los Profetas no fueron divididos enteros en "perashiyyot", como la Ley, sino que se seleccionaron de ellos 54 trozos, llamados "haftarot" (= despedidas), porque con su lectura se cerraba en las funciones litúrgicas la lectura de la Biblia.
El evangelio de  Lucas (4, 16-19) cuenta que en cierta oportunidad Jesús fue de visita a su pueblo natal, Nazaret, en donde se había criado, y cuando llegó el sábado concurrió puntualmente a la sinagoga a participar del oficio como todo buen judío. Y estando allí lo invitaron a hacer la lectura de los Profetas. Entonces él pasó al frente, tomó el rollo y leyó la "haftarah" que tocaba aquel día, es decir, la sección de los Profetas correspondiente a ese sábado. 
Lucas nos informa que pertenecía al profeta Isaías, y que era el párrafo que actualmente ha quedado formando parte del capítulo 61 según nuestro moderno sistema de división.
LA IGLESIA PRIMITIVA
Los primeros cristianos comenzaron a reunirse semanalmente para leer los libros sagrados. Pero ellos agregaron a la Ley y los Profetas también los libros correspondientes al Nuevo Testamento. Es por eso que resolvieron dividir también estos rollos en secciones o capítulos para que pudieran ser cómodamente leídos en la celebración de la eucaristía. Nos han llegado hasta nosotros algunos manuscritos antiguos, del siglo V, en donde aparecen estas primeras tentativas de divisiones bíblicas. Y por ellos sabemos, por ejemplo, que en aquella antigua clasificación Mateo tenía 68 capítulos, Marcos 48, Lucas 83 y Juan 18.
Con este fraccionamiento de los textos de la Biblia se había logrado no sólo una mejor organización en la liturgia, y una celebración de la palabra más sistemática, sino que también servía para un estudio mejor de la Sagrada Escritura, ya que facilitaba enormemente el encontrar ciertas secciones, perícopas o frases que normalmente hubieran llevado mucho tiempo hallarlas en el intrincado volumen.

ESTEBAN LANGTON
Con el correr de los siglos ya no bastaban estas divisiones litúrgicas, sino que hacía falta otra más precisa, donde se pudiera seguir un esquema o descubrir alguna estructura en cada libro. Además se imponía una división de todos los libros de la Biblia, y no sólo los que eran leídos en las asambleas litúrgicas.
El mérito de haber emprendido esta división de toda la Biblia en capítulos tal cual la tenemos actualmente correspondió a Esteban Langton,  futuro arzobispo de Canterbury (Inglaterra). 
En 1220, antes de que fuera consagrado como tal, mientras se desempeñaba como profesor de la Sorbona, en París, decidió crear una división en capítulos, más o menos iguales. Su éxito fue tan resonante que la adoptaron todos los doctores de la Universidad de París, con lo que quedó consagrado su valor ante la Iglesia.
Langton realizó su división sobre la Vulgata, que fue luego copiada sobre el texto hebreo, y más tarde a la versión griega llamada de los Setenta. Cuando en 1228 murió Esteban Langton, los libreros de París ya habían divulgado su creación en una nueva versión latina que acababan de editar, llamada "Biblia parisiense", la primera Biblia con capítulos de la historia.
Fue tan grande la aceptación que tuvo la minuciosa obra del futuro arzobispo, que la admitieron inclusive los mismos judíos para su Biblia hebrea. 
En efecto, en 1525 Jacob ben Jayim publicó una Biblia rabínica en Venecia, que contenía los capítulos de Langton.  Desde entonces el texto hebreo ha heredado esta misma clasificación.

LOS VERSÍCULOS
Pero esta división en capítulos no fue suficiente, era necesario todavía subdividirlos en partes más pequeñas con numeraciones propias, a fin de ubicar con mayor rapidez y exactitud las frases y palabras deseadas.
Uno de los primeros intentos fue el del dominico italiano Santos Pagnino o Pagnini, el cual en 1528 publicó en Lyon una Biblia subdividida en frases más cortas, que tenían un sentido más o menos completo: los actuales versículos.
Sin embargo no le correspondería a él la gloria de ser el autor de nuestro actual sistema de clasificación de versículos, sino a Roberto Stefano, un editor protestante. 
Éste aceptó, para los libros del Antiguo Testamento, la división hecha por Santos Pagnino, y resolvió adoptarla con pequeños retoques. Pero curiosamente el dominico no había puesto versículos a los 7 libros deuterocanónicos (es decir, a los libros de Tobías, Judit, 1 y 2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc), por lo cual Stefano tuvo que completar esta labor.
Stefano publicó primero el Nuevo Testamento en 1551, y luego la Biblia completa en 1555. Y fue él el organizador y divulgador del uso de versículos en toda la Biblia, sistema éste que con el tiempo se impondría en el mundo entero. Esta división, al igual que la anterior en capítulos, también fue hecha sobre un texto latino de la Biblia. Sólo en 1572 se publicó la primera Biblia hebrea con los versículos.
Finalmente el papa Clemente VIII hizo publicar una nueva versión de la Biblia en Latín para uso oficial de la Iglesia. 
La obra vio la luz el 9 de noviembre de 1592, y fue la primera edición de la Iglesia Católica que apareció con la ya definitiva división de capítulos y versículos.
De esta manera quedó constituida la fachada actual que exhiben todas nuestras Biblias. Lejos de ser afortunadas, estas divisiones muestran muchas deficiencias, que revelan la manera arbitraria en que han sido colocadas, y que los estudiosos actuales pueden detectar pero que quienes las hicieron entonces no estaban en condiciones de saberlo.
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            Cosa que, como bien se imagina el lector, no hicieron los propios escritores bíblicos. Lo cierto, sin embargo, es que ya desde tiempos los primeros tiempos los judíos tuvieron la inquietud de clasificar la Biblia, en este caso el Antiguo Testamento, de alguna manera que facilitara su lectura e identificara sus distintas partes y contenidos. Pero la clasificación tal como hoy la conocemos, con los capítulos y versículos que se encuentra uno en cualquier biblia, es una obra diferente y bien posterior, que cabe imputar al haber de tres personajes: Stephen Langton, Santos Pagnino y Robert Estienne, en un proceso que viene a durar más de tres siglos, el cual se inicia en 1220 y se culmina en 1555.
  
 La historia comienza con el inglés Stephen Langton (h. 1150-1228), que acabaría siendo Arzobispo de Canterbury, y quien en 1220, mientras enseñaba en la Sorbona, y sobre un texto de la Biblia Vulgata, clasifica la Biblia en capítulos.

            Al morir en 1228 existe ya una edición, la llamada“Biblia parisiense”, con el resultado de su trabajo. El éxito es tan grande que será inmediatamente adoptado por los doctores de la Universidad de París y hasta por los mismísimos judíos: en 1525 Jacob ben Jayim  publicaba en Venecia una Biblia que recogía la clasificación en capítulos realizada porLangton
 Entre 1244 y 1248 Hugo de Sancto Caro también realizará una clasificación de la Biblia en capítulos, pero no conseguirá desbancar a la realizada por Langton.

            La clasificación de Langton se había limitado a los capítulos, pero para llegar a la Biblia tal como llega a nuestros hogares hoy día, será necesario aún subdividirla en partes más pequeñas que permitan ubicar con mayor rapidez y exactitud las frases y palabras deseadas. El primer intento en este sentido será el del dominico italiano Santos Pagnino (1470-1536), judío converso y después dominico nacido en Lucca, quien en 1528 publica en Lyon su traducción latina de la Biblia, la “Veteris et Novi Testamenti nova translatio”,  subdividida en frases cortas con un sentido más o menos completo o, en otras palabras, en versículos (versos pequeños, para que nos entendamos).
   


      
    El editor protestante francés Robert Estienne (1503-1559), también conocido comoRobert D ‘EtienneRobertus Stephanus oRoberto Stefano, retoca la división realizada por Santos Pagnino, y completa la obra iniciada por éste, que no había, por así decir, “versiculado” los siete libros deuterocanónicos del Antiguo Testamento, a saber, Tobías, Judit, 1 y 2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc, es decir, los libros deuterocanónicos, con lo que se da una divertida paradoja:

 un católico que se deja sin revisar los siete libros del canon que sólo tiene el canon católico y no el protestante, y un protestante que revisa los libros del canon católico que faltan en el protestante, trabajando, en definitiva, juntos por un trabajo del que se valdrán los unos como los otros. Estienne publica el Nuevo Testamento versiculado en 1551, y la Biblia completa versiculada en 1555, divulgando así la nueva clasificación que terminará imponiéndose.

            El 9 de noviembre de 1592, por último, el Papa Clemente VIII hace publicar una nueva versión de la Biblia en latín, la cual constituye la primera edición de la Iglesia Católica que viene con la ya definitiva división de capítulos y versículos, con lo que el gran trabajo iniciado por Langton, continuado por Pagnino y completado por Estienne,queda definitivamente consagrado.

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